Medidas para afrontar un invierno incierto. Por Naiara Ortiz de Mendibil Romo, Secretaria General de SEDIGAS.

La llegada de septiembre siempre es un buen momento para echar la vista atrás, resituarse y hacer repaso de los retos que trae consigo el inicio del nuevo curso. Unos desafíos que se presentaban ya antes del parón veraniego a finales de julio, cuando nos despedíamos con la propuesta de la Comisión Europea para actuar en el ámbito del ahorro y la eficiencia en el consumo de gas, bajo la denominación Save Gas for a Safe Winter. Un plan necesario y urgente que, tras una primera versión en la que exigía restricciones generalizadas e ignoraba por completo las singularidades de los distintos países, fijaba finalmente para España el compromiso de ahorrar el 7% de gas hasta marzo de 2023 reconociendo así sus fortalezas y particularidades.

La presentación de este paquete convivía, prácticamente en las mismas fechas, con el anuncio de la creación por parte del Gobierno de un impuesto temporal para gravar los denominados ‘beneficios extraordinarios’ de las empresas energéticas. Una medida preocupante rechazada por el sector, por su carácter discriminatorio y sus múltiples anomalías (jurídicas y de diseño), que actuaría sobre los ingresos de las compañías y no sobre sus pretendidos beneficios. En resumen, una iniciativa que tal y como se ha planteado quebranta de forma clara y notable el principio de seguridad jurídica y perjudica nuestra credibilidad frente a la comunidad inversora. Cierto es que, si bien la iniciativa fue admitida, su toma en consideración en el Congreso de los Diputados pareció volver a la casilla de salida tan solo un día después, cuando la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunciaba una suerte de gravamen (‘contribución solidaria’) para las empresas del sector gasista (entre otras). No obstante, será relevante que la propuesta final acordada por los Estados miembros evite distorsiones que desincentiven la inversión y la movilización de recursos económicos y, por tanto, el proceso de transición energética en el que está comprometido el conjunto del sector.

El mes de septiembre también nos ha traído alguna buena noticia en relación con una de nuestras demandas más insistentes durante el último año: la rebaja del IVA del gas (pasa del 21% al 5% a partir del 1 de octubre) y con ella, el fin del trato discriminatorio que el consumidor gasista venía experimentando en relación con otros consumidores energéticos. Una medida con un efecto muy positivo en el bolsillo de los consumidores que estimamos rebajará una media del 13% el importe final de la factura del gas. Ahora solo quedaría esperar que se complementara con una reducción del Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH), lo que permitiría reducir aún más el recibo para los consumidores.

Estas últimas semanas también han estado cargadas de debate en torno a otros asuntos de profundo calado en Europa, como una potencial limitación al precio de importación del gas natural o la reestructuración del diseño del mercado eléctrico para controlar y mitigar el alza de las facturas y su impacto sobre las economías familiares y la competitividad de nuestra industria.

Además, ahora es más necesario que nunca que sigamos evidenciando la relevancia del sistema gasista español como potencial canalizador de gas hacia Europa. Es imperioso avanzar en el desarrollo de las interconexiones que permitan, no solo garantizar el suministro en el contexto actual, sino avanzar hacia la futura descarbonización de la mano de los gases renovables, como el biometano y el hidrógeno verde, y garantizar al tiempo una verdadera unidad de mercado en el conjunto de la Unión Europa.

Los próximos meses se presentan marcados por un alto nivel de incertidumbre y volatilidad, y por una larga lista de retos e iniciativas a abordar por parte del sector, pero también de los reguladores. Un contexto en el que Sedigas seguirá ejerciendo un papel activo como altavoz y defensor de los intereses del sector gasista español.

ARTICULO TECNICO: Gestión Remota de Alarmas de Incendio

20/06/2022

Gestión remota de Alarmas de Incendio

Por Miguel Vidueira, Director Técnico de Cepreven

En alguna ocasión hemos recibido consultas acerca de la obligatoriedad de conectar una central de detección de incendio a una Central Receptora de incendios (CRI). En este artículo indicamos cuál es el tratamiento de este aspecto desde un punto de vista reglamentario.

Los sistemas de detección y alarma de incendio han ido evolucionando a lo largo del tiempo pasando de ser meramente receptores de una señal de alarma, bien automática o bien manual, y su correspondiente transmisión acústica o visual a los ocupantes de un recinto, a ser un elemento imprescindible para gestionar adecuadamente distintos sistemas de un edificio en caso de emergencia, Los sistemas de detección pueden supervisar el estado de distintas instalaciones directamente vinculadas con la protección contra incendio tanto activa como pasiva, y en un momento dado cambiarlas a un estado de alarma que puede suponer la activación de una extinción o el cierre de una compartimentación móvil. Pero además, instalaciones como ascensores, climatización, control de accesos, señalización inteligente, maquinaria, etc, pueden añadirse a esa supervisión y programarse para una actuación en concreto en caso de incendio.

Los sistemas de detección y alarma pueden ser de instalación obligatoria, si así se deriva, de la aplicación de algún Reglamento de Seguridad contra Incendios. En el ámbito industrial, el RD2267/2004 Reglamento de Seguridad contra Incendios en Establecimientos Industriales (RSCIEI), y en el ámbito no industrial el RD314/2006 Código Técnico de la Edificación (CTE), dan lugar, a partir de la evaluación del riesgo, de situaciones que requieren este tipo de instalación.

Un sistema de detección tiene por finalidad percibir el incendio con prontitud para iniciar lo antes posible las maniobras necesarias. Esto puede permitir, por ejemplo, atacar el incendio con medios manuales cuando se encuentra en un estadio inicial, de forma que se quede solamente en un conato; comunicar una alarma temprana a los ocupantes que permita una evacuación rápida; o poder avisar a Bomberos con prontitud de forma que puedan presentarse antes en el edificio incendiado. En cualquier caso, medidas encaminadas a minimizar daños a vidas y bienes. Todavía en muchas ocasiones es precisa la intervención manual para dar lugar a las acciones correspondientes tras una alarma, según lo que indique el Plan de Autoprotección. Pero también hemos observado que muchas veces estos sistemas se instalan en edificios que no presentan actividad en fines de semana o nocturnos, en los que la central de detección no cuenta con atención, y que tampoco cuentan con conexión a un lugar vigilado. En esos casos es obvio que el sistema no está cumpliendo con la finalidad para la que es instalado, y por ello constituye de hecho una violación del espíritu del Reglamento que obliga a la instalación del sistema.

En la norma UNE 23007-14:2014 que regula el diseño, instalación y mantenimiento aplicable a los sistemas de detección y alarma de incendio, obligatoria al estar citada en el RIPCI, RD513/2017, se pueden encontrar más pistas acerca de la necesidad de transmitir las señales a una zona atendida: en su punto 6.7.2, se indica que “Es necesario utilizar paneles indicadores repetidores de señales […] cuando el equipo de indicación y control no se encuentra en una zona en la que haya personal permanentemente”. Todo ello con el objetivo de gestionar la alarma correspondiente con la mayor prontitud. La norma, en su punto 6.9, abunda en la importancia de la función esperada para este sistema: “Para obtener el máximo beneficio de un sistema de detección y alarma de incendio, las alarmas deben transmitirse con el mínimo retardo posible”. Y además da indicaciones sobre cómo hacerlo: “La mejor manera de conseguirlo es mediante el uso de un enlace automático, de forma directa con los Bomberos, cuando así se exija, o alternativamente a través de central receptora y de gestión de alarmas de incendios”.

También da indicaciones acerca de las señales que se deben transmitir: “Cuando el sistema se conecta a una central receptora de alarmas, se deben transmitir como mínimo las señales generadas de avería e incendio y debe tenerse en cuenta la posibilidad de que aparezcan averías en la transmisión”.

La conexión entre la central de detección y una CRI no puede hacerse de cualquier manera. Se establecen requisitos de fiabilidad en la transmisión, regulados por la UNE-EN 54-21 “Equipos de transmisión de alarmas y avisos de fallo”.

En definitiva, todo esto viene a refrendar el principio, que es puro sentido común, de que un sistema de detección, por muy eficaz que sea, si no es atendido no sirve en muchas ocasiones para nada. Y que en el caso en que esta atención no quede garantizada en el propio riesgo protegido, la transmisión de alarma a un lugar vigilado no es una decisión de la propiedad o del proyectista, sino que debe quedar asegurada.

En este sentido, el RIPCI (RD513/2017) faculta a las empresas mantenedoras de PCI para la gestión remota de alarmas de incendio, aceptando expresamente la conexión remota a un centro de servicios de mantenimiento, aclarando que el fin de estos centros es el de mantener la seguridad y comunicar las averías, alarmas y señales del Equipo de Control e Indicación con el mínimo retardo posible, para efectuar las actuaciones necesarias, especialmente en el caso de sistemas no atendidos con presencia de personal permanentemente.

Doble reto: reindustrializar España y convertirla en un Hub de energías renovables

JUANJO CATALAN. 4 Julio 2022.

Acabé mi anterior artículo hablando sobre las oportunidades profesionales con la transición energéticaaludiendo a que necesitamos una «nueva fuerza laboral para llevar a cabo el cambio de vector energético«. En el mismo post mencionaba que la inexorable transición energética no sería sencilla porque, además de las barreras económicas y socioculturales que habitualmente se citan, existe el problema de las materias primas necesarias para su implementación y la indispensable participación de los investigadores, geólogos y especialistas en nuevos materiales; la conclusión de que España puede ser una gran potencia en energías renovables no es algo novedoso, si se contempla desde la perspectiva de generación de energía primaria renovable .

De lo que no se habla tanto es que podemos ser una potencia en la fabricación del equipamiento necesario para autoabastecernos en energías limpias; incluso ir más allá, exportando a otros países de la Unión Europea y no depender tanto de Oriente, especialmente de China.

Con ello alcanzaríamos una doble autonomía en términos energéticos, como sería generar energía autóctona renovable con tecnología propia.  El beneficio sería impresionante sobre todo teniendo en cuenta que la crisis energética no es un problema coyuntural, sino un problema estructural. Que hace todavía más urgente la transición energética.

España tiene potencial para liderar la transición energética invirtiendo en su industria de infraestructuras, equipamientos y componentes para el despliegue de las energías renovables y la movilidad eléctrica.

Recuperar nuestra industria, llegando a niveles nunca alcanzados

En Estados Unidos se crearon en el año 2021 más de 260.000 puestos de trabajos relacionados con la relocalización de la producción que se había marchado a países de bajo coste (es el fenómenos conocido como Reshoring). La pandemia mostró la extrema debilidad de las cadenas de suministro globales, que podían colapsar por el cierre de puertos o de fronteras críticas. Pero este fue solo el detonante de un fenómeno de retracción de la globalización producido por la superposición de diferentes fuerzas.

En primer lugar, la compensación de las estructuras macroeconómicas: fabricar en Asia no es ya tan barato, mientras que, desgraciadamente, en los países occidentales los salarios se han mantenido o han ido a la baja. En segundo lugar, el incremento del coste del transporte y la inestabilidad inherente a los modelos logísticos, con numerosos cuellos de botella. El tercer factor, la robotización, que realiza las actividades productivas menos dependientes de la mano de obra y de la geografía. Y, en cuarto lugar, los motivos geoestratégicos: la pandemia nos hizo conscientes de que éramos profundamente vulnerables por la falta de toda clase de productos, desde los productos más básicos a los nuevos materiales. y con carácter especial a los chips electrónicos.

Europa se encuentra en una situación muy vulnerable al comprobar la extrema dependencia que tiene de Asia o de EEUU en algunos suministros estratégicos como los semiconductores. Nos hemos dado cuenta de la importancia de la autonomía estratégica. No es suficiente con «saber» desplegando centros de investigación y universidades; es importante  “hacer que las cosas pasen”, convirtiendo el conocimiento en tecnología aplicada y hacerlo aquí.

Fabricar localmente: garantizar la soberanía europea y los puestos de trabajo estables y de calidad

Durante años, se ha desmantelado la industria europea, se ha perdido conocimiento productivo, y se han evaporado clases medias que han reaparecido en Asia. Con la guerra de Ucrania y la fragmentación del mundo en tres bloques (EEUU, China y Europa), se hace más patente que nunca la necesidad de una reindustrialización rápida, inteligente, basada en conocimiento y sostenible, respetuosa con el medio ambiente en Europa. Es preciso dar un golpe de timón ya que el viento de la industria ha cambiado de sentido:

Antes la globalización tendía a externalizar con el modelo “Low-Cost”; ahora la tendencia ha cambiado a internalizar posicionándose en el “High-Tech” en un tiempo récord.

En el norte de Europa ya lo han sabido interpretar y son el modelo a seguir con siete países que están entre las diez economías más innovadoras del mundo: Alemania, Austria, Dinamarca, Finlandia, Suecia, Suiza y Holanda. Economías de alta intensidad innovadora sustentadas por potentes clústeres de pequeñas y medianas empresas, muy tecnificadas y que trabajan cooperativamente con centros tecnológicos.

Tomando el este modelo como referencia, España tiene que aprovechar el impulso de los fondos Next Generation para realizar las inversiones oportunas y desarrollar una potente industria de la movilidad sostenible para no perder posiciones en la industria del automóvil, ya que somos el segundo país productor en Europa, después de Alemania; y junto con la electro-movilidad, apostar por tecnologías emergentes como la ciberseguridad, la digitalización de las redes y el almacenamiento eléctrico, entre otras.

La transición renovable implica apostar decididamente por la innovación

Hay que hacer posible una integración masiva de energías renovables, implantar el almacenamiento, trabajar en la potencial hibridación con nuevos vectores energéticos como el hidrógeno verde, desplegar la eólica offshore, extender las Smart Grids, en especial en el despliegue de las comunidades energéticas en sus múltiples facetas, y la implantación masiva de la movilidad eléctrica.

En España disponemos para todo ello de ingeniería avanzada e industrias que hace tiempo están marcando tendencia. Recientemente participé como moderador en una mesa redonda https://www.youtube.com/watch?v=MHILu8zFS9Q, donde expertos sobre soluciones sostenibles e innovadoras que se están desarrollando en España pusieron de relieve el potencial de la tecnología eólica marina offshore flotante, su desarrollo previsto y la tecnología e innovación que aporta.

La eólica offshore flotante es una de las tecnologías o energías renovables que mejores perspectivas de desarrollo ofrece en nuestro país.

Industria propia para liderar la transición energética

Para finalizar, destacar que alcanzar las metas propuestas supone reforzar una industria propia y liderar con ella la transición energética; para lo cual principalmente se requiere trabajar en tres líneas:

  1. Tenemos que desarrollar soluciones híbridas de almacenamiento, supercondensadores, electrónica de potencia, para integrarse como activo en la red de transporte y aportar la fortaleza y estabilidad al sistema eléctrico en un contexto con una penetración de energías renovables mayor.
  2. Desarrollar sistemas inteligentes, sensorizando las líneas para recoger información del viento, la temperatura o la radiación solar. De esta forma, nos permiten aprovechar mejor la capacidad de transporte de las líneas y, por tanto, integrar más energía renovable en el sistema.
  3. Debemos crear nuestras propias tecnologías:  IoT, aplicaciones 5G, inteligencia artificial, gemelo digital, robótica, drones, plataformas digitales o Big Data, junto con la implantación de tecnologías inmersivas como la realidad aumentada y la realidad virtual; a esto se uniría además la ciberseguridad y nuevos equipamientos y materiales, y una nueva generación de cables para el transporte de energía y la gestión inteligente de la red.

Estos desarrollos aplicados a la gestión energética establecerán sinergias para su implantación en otro tipo de industrias, si sabemos crear ecosistemas colaborativos o Hubs.

JUANJO CATALAN: Alcanzar la autonomía energética

30 de Marzo de 2022

El actual sistema económico requiere de grandes cantidades de energía con una demanda creciente al ritmo que crece la economía global. Una energía que, de momento, aún es altamente dependiente de los hidrocarburos y del uranio. Como consecuencia, cada vez que se produce un incidente que afecta a la oferta de estas materias primas energéticas la economía se resiente, como prueba los momentos de inflación desbocada e incertidumbre que vivimos ahora. Por ello, tanto los expertos en energía como ilustres economistas advierten que no estamos ante un problema coyuntural sino estructural. La autonomía energética se vuelve más difícil.

La AIE (Agencia Internacional de la Energía) advierte en su último informe ya no de las emisiones de CO2 que provocan los combustibles fósiles, sino de su capacidad de extracción. La solución no está en el uranio, cuyas reservas también son limitadas.

Energía renovable más allá del cambio climático

La inexorable transición energética no es sencilla porque además de las barreras económicas y socioculturales que tratamos habitualmente en los foros del sector, existe el problema de las materias primas necesarias para su implantación; por no extenderme me remito al interesante articulo publicado por mi compañero de blog Ignacio Mártil«Las Tierras Raras ¿el paraíso por venir?»

Seguro que todo ello dará para mucha investigación y que hablemos de las propiedades de nuevos materiales, como la perovskita (utilizada en paneles solares), entre otros, mucho más de lo que lo hemos hecho hasta ahora.

La transición energética necesita de la contribución de los investigadores, geólogos y especialistas en nuevos materiales.

Volviendo al problema que tenemos enfrente. En España, solo el 5 % del gas procede de Rusia. Sin embargo, la crisis producida por la guerra de Ucrania nos debe hacer reflexionar sobre los riesgos de la dependencia energética exterior. Debemos apostar por la eficiencia y sustituir los combustibles fósiles importados del exterior por energía autóctona; y esto en España equivale a reducir los principales focos de consumo como son los edificios, el transporte y la movilidad.

Ello implica la rehabilitación de más de 300.000 viviendas al año, lo que equivale a multiplicar por 10 las rehabilitaciones actuales, impulsar la penetración de vehículo eléctrico y apostar por la generación de electricidad renovable para el suministro energético de edificios, industrias y automóviles y medios de transporte público, sobre todo por producción eólica y fotovoltaica. Hay que hacer que las cosas pasen, y ante la urgencia de acelerar la transición energética empecemos por las medidas cotidianas sin esperar planes e inversiones a largo plazo.

Eficiencia energética: hábitos más responsables del consumidor

Llega la hora de buscar soluciones. Empecemos por la eficiencia energética a partir de hábitos más responsables de los consumidores. Debemos hacer un uso eficiente de la energía, pero no solo cuando hay situaciones convulsas como la actual producida por cuestiones geopolíticas, como la invasión de Rusia en Ucrania, sino de forma habitual y permanente. Comenzando por nuestra propia responsabilidad como consumidores, ya que podemos con buenas prácticas, sin ninguna inversión previa, lograr en casa ahorros de energía del 20 % o 25 %. Para ello, como decía Lord Byron, “No se puede mejorar lo que no se mide”.

Las tarifas planas que promocionan algunas compañías eléctricas, que hacen que el consumidor se desentienda del papel que puede utilizar su propio comportamiento para consumir menos energía, van en contra de medir, controlar y ahorrar. Y ahora con la tecnología disponible, eso es cada vez más sencillo para los consumidores con aplicaciones que nos indican los consumos con un smartphone.

La crisis energética (como la que ha ocasionado la guerra en Ucrania) no es un problema coyuntural sino un problema estructural. Que hace todavía más urgente la transición energética.

Reestructuración tarifaria

Es necesario y cada vez más urgente modificar la estructura tarifaria para cambiar el sistema de fijación de precios. Muchas empresas no podrían aguantar estos costes si no se intervienen. Se trata de acercar el precio de la energía a los costes de generación de electricidad, algo que ahora no ocurre.

El sistema marginalista actual se halla muy condicionado al inestable precio del gas y que este sea el que marque el precio para las demás fuentes de electricidad; cuando debería ser el coste del mix de generación.

Electrificación de los edificios

Ha llegado el momento de transformar nuestros hogares. La necesaria transición energética en el sector de los edificios implica un cambio fundamental de la demanda y el suministro de energía. Debemos cubrir las necesidades de calefacción doméstica, principalmente con aerotermia, un uso eficiente de la electrificación que proporcione calor en invierno y frío en verano en el hogar, además de ACS.

Esta tecnología se debe instalar en toda la nueva edificación y en las rehabilitaciones energéticas donde sea posible y viable.

Descarbonización progresiva

Necesitamos que todos los consumos de petróleo, de gasolina y de gas natural sean sustituidos por electricidad, y que esta sea generada por energía renovable. Y para electrificar, necesitamos que el ciudadano y las empresas tengan una previsibilidad sobre el precio de la electricidad: saber que en el futuro va a ser asequible.

Aquí gana enteros recurrir al autoconsumo, principalmente solar fotovoltaico, para disponer de electricidad a un precio bajo y controlado, al menos a 25 años, a partir de una pequeña inversión; o bien contratar los nuevos servicios que ya ofrecen muchas comercializadoras y operadores de acceso a suministro fotovoltaico de un edificio próximo pagando una cuota mensual.

Boom del autoconsumo

El autoconsumo con energía renovable abarata el costo de la energía. Con una inversión doméstica de 4.000 euros es posible instalar cuatro o seis paneles solares (2 kW) y ahorrar “entre un 30 % y un 45 %” de la factura mensual.

El boom se ha producido sobre todo en casas unifamiliares; mientras que las expectativas están ahora en los ámbitos con bloques­ de pisos, zonas más densas y urbanas. En este sentido, se confía en un mayor desarrollo con la nueva normativa específica instaurada para el autoconsumo compartido. Vamos a ver un crecimiento importante de este tipo de instalación de autoconsumo compartido.

El autoconsumo fotovoltaico se topa con algunos obstáculos, como la complicación en los trámites administrativos.

En el desarrollo del autoconsumo todavía quedan muchos aspectos a mejorar, entre otras su complicación administrativa. Es preciso simplificar la tramitación de los proyectos de autoconsumo de más de 100 kW, potencia a partir de la cual las instalaciones están sujetas a un régimen administrativo más complejo: se requiere una autorización previa y, además, los auto­con­su­mi­do­res no pueden acogerse al régimen de compensación simplificada de los excedentes de electricidad vertidos a la red y compensados por la compañía, como sí hacen los autoconsumidores de menos de 100 kW.

Ahora, esas limitaciones hacen que el 90 % del autoconsumo entre 100 kW y 1 MW renuncie a que se les compensen sus excedentes y no entregue electricidad a la red en los momentos en que no consumen, para evitar los trámites burocráticos exigidos. Al no inyectarse esos excedentes, se desaprovecha gran cantidad de energía los fines de semana y festivos, con el consecuente desperdicio de algo tan necesario y preciado como es la electricidad.

España puede ser una gran potencia en renovables

El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) prevé que para 2030 España tenga un 74 % de su electricidad de origen renovable. En el caso concreto de la eólica, la previsión es que este porcentaje comportará dar un salto desde los 28.300 MW actuales hasta 50.000 MW a finales de la década. Pero hay que racionalizar las cosas.

Los proyectos presentados con permiso de acceso a la red, como primer paso para lograr la futura autorización, suman 42.700 MW; en definitiva, el doble de lo necesario. Un alto porcentaje de estas iniciativas no serán viables principalmente por su impacto ambiental, entre otros motivos, lo que exigirá proyectos más adecuados y con menor impacto.

Las nuevas comunidades energéticas

La implicación ciudadana en el cambio de modelo energético es vital, sostienen los expertos consultados. La necesidad de promover comunidades o cooperativas energéticas ofrece vías en este sentido. Habrá que ver cómo responde el mundo local, pues a veces se trata de proyectos situados en zonas poco pobladas.

También se debería generar condiciones favorables para los ciudadanos de grandes poblaciones.

Nueva fuerza laboral para realizar la transición energética

Instalación y mantenimiento, electricidad y electrónica, mecánica y así una larga lista son algunos de los ciclos de Formación Profesional (FP) con mayor salida profesional, con unos niveles de inserción y, en algunos casos, también de salarios, muy por encima de la media; y en otros casos de grados universitarios.

Como se ha demostrado, los países más avanzados y competitivos han efectuado una gran inversión en FP y, en cambio, en España en muchos casos tiene equivocadamente una percepción baja en la escala social. Tenemos un exceso de titulados universitarios y nos faltan profesionales con formación práctica y competencias en sectores de alta demanda como es el energético.

Hace muchos años afirmé que en ningún sector como el energético tendría tantas oportunidades laborables y, desde luego, en plena transición energética, ahora más que nunca.

Los datos son evidentes. El European Skills Índex indica que España se encuentra entre los tres peores países, junto con Grecia e Italia, del ranking comunitario en términos de las competencias desarrolladas frente a las necesidades competenciales del mercado de trabajo. Podemos poner todavía más datos sobre la mesa, desde luego, pero creo que la mayoría de mis lectores son conscientes de todo ello porque lo sufren directamente ante las dificultades de encontrar mano de obra cualificada para llevar a cabo los proyectos e instalaciones; algo que conozco de primera mano a través de las pymes del sector a las que asesoro.

Tenemos que ser optimistas y razones hay para ello. 2022 será un año clave para la transición energética y las incertidumbres macropolíticas no hacen más que obligarnos hacer las cosas cuanto antes mejor con la participación de profesionales de otros ámbitos de la ciencia.

PURIFICADORES DE AIRE

¿Cómo funcionan los purificadores de aire?

¿Sabías que el aire interior suele estar más contaminado que el aire exterior? La Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) ha descubierto que la exposición humana a los contaminantes del aire en interiores puede ser comúnmente de dos a cinco veces mayor que los niveles de contaminación en exteriores. Si eso no fuera lo suficientemente malo, la mala calidad del aire interior puede provocar problemas de salud a corto y largo plazo. Entonces, ¿cuál es la mejor manera de garantizar que el aire de su hogar sea tan saludable y limpio como sea posible? Los purificadores de aire son la respuesta, pero con una amplia gama de diferentes dispositivos de purificación de aire disponibles, es fundamental que sepa qué unidad elegir.

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