La seguridad contra incendios en establecimientos industriales: planteamiento prescriptivo vs. planteamiento prestacional

La seguridad contra incendios en establecimientos industriales: planteamiento prescriptivo vs. planteamiento prestacional

Miguel Vidueira. Director Técnico CEPREVEN

En materia de protección contra incendios, la actividad industrial está regulada por el Reglamento de Seguridad contra Incendios en Establecimientos Industriales (RSCIEI), RD2267/2004.

Este Reglamento establece la dotación de los sistemas e instalaciones de PCI en el establecimiento industrial, y lo hace evaluando dos parámetros principales: la tipología de edificio, y el Nivel de Riesgo Intrínseco (NRI).

Los edificios se clasifican en cinco tipologías: tres de ellas constituyen edificios cerrados, y dos corresponden a áreas abiertas o parcialmente cubiertas. Las tipologías que se presentan tienen en cuenta la relación del edificio industrial respecto a otros establecimientos, es decir, el establecimiento puede compartir estructura con otro, ser adyacente pero con estructuras independientes, o tener una separación física de al menos 3 m. El nivel de exigencia va disminuyendo cuanto mayor es la independencia del establecimiento respecto a sus vecinos. En cuanto a las áreas de incendio, la exigencia es menor en tanto que esta configuración permite una mejor disipación de los efectos del incendio minorando en principio la posibilidad de daños a terceros.

En cuanto al NRI, se obtiene a partir del cálculo de la densidad de carga de fuego corregida por dos modificadores: el riesgo de activación (probabilidad de ignición asociada al tipo de actividad) y el coeficiente de peligrosidad (que es función de la temperatura de inflamación del producto).

En otras palabras, la evaluación del riesgo según la metodología del RSCIEI está contemplando solamente la relación del establecimiento con su entorno (probabilidad de daños a terceros) y algunos de los parámetros vinculados al incendio esperable. Sin embargo, hay muchas características que escapan a esta evaluación: por ejemplo, se tiene en cuenta la energía total liberada, pero no la potencia; se tiene en cuenta la probabilidad de ignición, pero no la velocidad de crecimiento del incendio. No hay ningún parámetro que evalúe la seguridad para las personas; esto da lugar a que una nave de la misma tipología y NRI presente condiciones totalmente diferentes de seguridad para las personas en función de su tamaño o altura de techo, pero en la práctica el RSCIEI prescribiría la misma longitud máxima de recorrido de evacuación para ambas.

Además de estas limitaciones, hay que tener en cuenta que este RSCIEI es un Reglamento horizontal: aplica a todo establecimiento caracterizado como “industrial” según la Ley 21/1992 de Industria. Evidentemente, la realidad del tejido industrial es muy variada. Sin embargo, la única discriminación que realiza el RSCIEI a la hora de establecer las medidas de PCI resultantes, es entre actividades de producción y de almacenamiento. Se trata de una clasificación muy simple teniendo en cuenta que dentro de cada uno de esos dos grupos existen a su vez múltiples tipologías de actividad con más diferencias que similitudes.

En definitiva, tenemos un Reglamento que obvia en su evaluación de riesgos muchos aspectos de gran influencia en la seguridad contra incendios, y que además se aplica de forma horizontal a establecimientos que pueden tener poco en común, aunque se encuentren bajo un mismo paraguas de “actividad industrial”. Esto hace que en algunos casos la aplicación del Reglamento de lugar a soluciones poco adecuadas para la protección del riesgo, a veces por exceso, pero a veces también por defecto; y también puede pasar que las medidas e instalaciones de PCI requeridas por el Reglamento no sean eficaces para afrontar el tipo de incendio esperable.

Sin embargo, el Reglamento da la opción, para casos particulares, de justificar el cumplimiento de las condiciones de seguridad requeridas mediante la aplicación de técnicas de seguridad equivalentes. Esto abre la puerta a la realización de un análisis de ingeniería de seguridad contra incendios sobre el establecimiento en cuestión, aplicando el método prestacional. Esto consiste en determinar cuáles son las metas de seguridad que se requieren (que serán las que persigue el propio Reglamento), concretarlas en objetivos de seguridad, y a su vez establecer una serie de criterios de aceptación para cada objetivo.

Mediante la aplicación de este método se contemplan todos los parámetros del establecimiento que presenten contribución bien al nivel de riesgo o bien a la seguridad. Es decir, el análisis debe incluir las características del incendio esperable (localización, curva de potencia, materiales involucrados, reacción de combustión, disponibilidad de combustible…), así como las condiciones de contorno que tienen influencia en el desarrollo del incendio o sus consecuencias (condiciones constructivas del edificio, sistemas de detección o extinción de incendio presentes, control de humos, entradas de aire, ocupación, comunicación de alarmas…). En función de la complejidad del escenario a resolver, puede ser necesario recurrir a la utilización de software informático de simulación de incendio y/o evacuación. En este sentido hay que tener en cuenta que el software es una herramienta de cálculo, en el que se van a introducir todos los parámetros anteriormente mencionados, y que va a permitir obtener información de la evolución a lo largo del tiempo y en distintas zonas del espacio modelado de las condiciones que se pretenden evaluar.

En definitiva, frente al método prescriptivo (es decir, implantar las medidas de protección contra incendios resultantes de la aplicación de la metodología del RSCIEI), el método prestacional permite justificar el nivel de seguridad de una solución realizada “a medida” lo cual implica evaluar y considerar todos los parámetros de influencia en el riesgo o en la seguridad frente al incendio. Esta metodología es de gran utilidad especialmente en casos de establecimientos singulares por su actividad o configuración arquitectónica, y también en casos de establecimientos existentes que por sus características no pueden adoptar las soluciones prescriptivas, por imposibilidad técnica o dudosa eficacia.

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Organizan:

Jornada presencial:
COGITIM:
Colegio Oficial de Graduados e Ingenieros Técnicos Industriales de Madrid.
📍Calle de Jordán, 14, 28010 Madrid
 
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Programa de la Jornada
09:00 – 09:15h. Inauguración de la Jornada.
D. Jon Michelena Muguerza.
Director.
CEPREVEN.
  
D. Adrián Gómez.
Presidente.
TECNIFUEGO.

D. José Antonio Galdón Ruíz.
Decano.
COGITIM.
09:15 – 09:45h. La Termografía como herramienta preventiva.
Dña. Mariel Gallardo.
Directora Comercial.
BCB INGENIERÍA.
09:45 – 10:15h. Door Fan Test. Comprobación de la eficacia de la estanqueidad del recinto.
D. Miguel Vidueira.
Director Técnico.
CEPREVEN.
10:15 – 10:45h. La Curva de Bombas. Diagnóstico precoz de fallos por envejecimiento del grupo.
D. Juan Gómez García.
Área Técnica de Servicios. Dirección Técnica. 
PEFIPRESA.
10:45 – 11:15h. Pausa para café
11:15 – 11:45h. Innovación y eficiencia en los sistemas de detección de incendio.
D. Juan David García.
Business Develop Manager.
HONEYWELL LIFE SAFETY.
11:45 – 12:15h. Pruebas de presión y caudal. Monitorización del envejecimiento de tuberías.
D. José de Antonio.
Director Técnico.
ENGINEERED FIRE PIPING.
12:15 – 12:45h. Comprobación de luminancia de señales fotoluminiscentes.
D. Luís Garzón.
Responsable Departamento de Formación.
GRUPO IBEREXT.
12:45 – 13:15h. Digitalización del Mantenimiento.
D. Javier Santaeufemia.
Consultor.
GESTIÓN REMOTA, S.L.
13:15 – 13:30h. Coloquio.
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Calculador: Seguridad contra incendios

El INSST, ofrece una aplicación que permite calcular el nivel de riesgo intrínseco en establecimientos industriales aplicando el Real Decreto 2267/2004.

Tal como se indica en el Real Decreto 2267/2004 por el que se aprueba el Reglamento de seguridad contra incendios en los establecimientos industriales, los establecimientos industriales se caracterizan, además de por su configuración y ubicación con relación a su entorno, por su nivel de riesgo intrínseco (NRI).

El Nivel de Riesgo Intrínseco del conjunto del Establecimiento Industrial nos va a determinar únicamente la periodicidad de las inspecciones, descritas en el Artículo 7 de este reglamento, ya que el resto de protecciones contra incendios se determinará con el nivel de Riesgo Intrínseco del sector.

Evaluada la densidad de carga de fuego, ponderada y corregida, de un sector de incendio (Qs) un edificio industrial (Qe) o un establecimiento industrial (QE), aplicando las ecuaciones que les sea de aplicación, los niveles de riesgo intrínseco de incendio quedan establecidos tal como se indica en la siguiente tabla:

Más información

Fuente: INSST

ARTICULO TECNICO: Gestión Remota de Alarmas de Incendio

20/06/2022

Gestión remota de Alarmas de Incendio

Por Miguel Vidueira, Director Técnico de Cepreven

En alguna ocasión hemos recibido consultas acerca de la obligatoriedad de conectar una central de detección de incendio a una Central Receptora de incendios (CRI). En este artículo indicamos cuál es el tratamiento de este aspecto desde un punto de vista reglamentario.

Los sistemas de detección y alarma de incendio han ido evolucionando a lo largo del tiempo pasando de ser meramente receptores de una señal de alarma, bien automática o bien manual, y su correspondiente transmisión acústica o visual a los ocupantes de un recinto, a ser un elemento imprescindible para gestionar adecuadamente distintos sistemas de un edificio en caso de emergencia, Los sistemas de detección pueden supervisar el estado de distintas instalaciones directamente vinculadas con la protección contra incendio tanto activa como pasiva, y en un momento dado cambiarlas a un estado de alarma que puede suponer la activación de una extinción o el cierre de una compartimentación móvil. Pero además, instalaciones como ascensores, climatización, control de accesos, señalización inteligente, maquinaria, etc, pueden añadirse a esa supervisión y programarse para una actuación en concreto en caso de incendio.

Los sistemas de detección y alarma pueden ser de instalación obligatoria, si así se deriva, de la aplicación de algún Reglamento de Seguridad contra Incendios. En el ámbito industrial, el RD2267/2004 Reglamento de Seguridad contra Incendios en Establecimientos Industriales (RSCIEI), y en el ámbito no industrial el RD314/2006 Código Técnico de la Edificación (CTE), dan lugar, a partir de la evaluación del riesgo, de situaciones que requieren este tipo de instalación.

Un sistema de detección tiene por finalidad percibir el incendio con prontitud para iniciar lo antes posible las maniobras necesarias. Esto puede permitir, por ejemplo, atacar el incendio con medios manuales cuando se encuentra en un estadio inicial, de forma que se quede solamente en un conato; comunicar una alarma temprana a los ocupantes que permita una evacuación rápida; o poder avisar a Bomberos con prontitud de forma que puedan presentarse antes en el edificio incendiado. En cualquier caso, medidas encaminadas a minimizar daños a vidas y bienes. Todavía en muchas ocasiones es precisa la intervención manual para dar lugar a las acciones correspondientes tras una alarma, según lo que indique el Plan de Autoprotección. Pero también hemos observado que muchas veces estos sistemas se instalan en edificios que no presentan actividad en fines de semana o nocturnos, en los que la central de detección no cuenta con atención, y que tampoco cuentan con conexión a un lugar vigilado. En esos casos es obvio que el sistema no está cumpliendo con la finalidad para la que es instalado, y por ello constituye de hecho una violación del espíritu del Reglamento que obliga a la instalación del sistema.

En la norma UNE 23007-14:2014 que regula el diseño, instalación y mantenimiento aplicable a los sistemas de detección y alarma de incendio, obligatoria al estar citada en el RIPCI, RD513/2017, se pueden encontrar más pistas acerca de la necesidad de transmitir las señales a una zona atendida: en su punto 6.7.2, se indica que “Es necesario utilizar paneles indicadores repetidores de señales […] cuando el equipo de indicación y control no se encuentra en una zona en la que haya personal permanentemente”. Todo ello con el objetivo de gestionar la alarma correspondiente con la mayor prontitud. La norma, en su punto 6.9, abunda en la importancia de la función esperada para este sistema: “Para obtener el máximo beneficio de un sistema de detección y alarma de incendio, las alarmas deben transmitirse con el mínimo retardo posible”. Y además da indicaciones sobre cómo hacerlo: “La mejor manera de conseguirlo es mediante el uso de un enlace automático, de forma directa con los Bomberos, cuando así se exija, o alternativamente a través de central receptora y de gestión de alarmas de incendios”.

También da indicaciones acerca de las señales que se deben transmitir: “Cuando el sistema se conecta a una central receptora de alarmas, se deben transmitir como mínimo las señales generadas de avería e incendio y debe tenerse en cuenta la posibilidad de que aparezcan averías en la transmisión”.

La conexión entre la central de detección y una CRI no puede hacerse de cualquier manera. Se establecen requisitos de fiabilidad en la transmisión, regulados por la UNE-EN 54-21 “Equipos de transmisión de alarmas y avisos de fallo”.

En definitiva, todo esto viene a refrendar el principio, que es puro sentido común, de que un sistema de detección, por muy eficaz que sea, si no es atendido no sirve en muchas ocasiones para nada. Y que en el caso en que esta atención no quede garantizada en el propio riesgo protegido, la transmisión de alarma a un lugar vigilado no es una decisión de la propiedad o del proyectista, sino que debe quedar asegurada.

En este sentido, el RIPCI (RD513/2017) faculta a las empresas mantenedoras de PCI para la gestión remota de alarmas de incendio, aceptando expresamente la conexión remota a un centro de servicios de mantenimiento, aclarando que el fin de estos centros es el de mantener la seguridad y comunicar las averías, alarmas y señales del Equipo de Control e Indicación con el mínimo retardo posible, para efectuar las actuaciones necesarias, especialmente en el caso de sistemas no atendidos con presencia de personal permanentemente.