Recomendaciones para prevenir incendios en la vivienda, por UNESPA con la colaboración de Cepreven y TECNIFUEGO

Recomendaciones para prevenir incendios en la vivienda, por UNESPA con la colaboración de Cepreven y TECNIFUEGO

La iniciativa de UNESPA, Estamos Seguros, ha publicado un vídeo con una serie de recomendaciones prácticas

UNESPA, a través de su iniciativa Estamos Seguros, ha publicado un vídeo con sencillas recomendaciones para prevenir incendios en la vivienda, con la colaboración de los expertos de las asociaciones Cepreven y TECNIFUEGO.

La identificación de las fuentes de peligro que existen en la empresa y en la vivienda es el punto de partida que te permitirá abordar las tareas de prevención de una forma estructurada.

Puedes consultar el vídeo en este enlace.

Estamos Seguros tiene como objetivo dar a conocer el trabajo de la industria aseguradora, dotar de transparencia al sector, informar sobre el poder de prevención del seguro e impulsar la innovación del sector.

ARTICULO TECNICO CEPREVEN: Superficies vigiladas por detectores puntuales de incendio.

En esta ocasión vamos a clarificar un poco el concepto de la cobertura admisible para un detector puntual de incendio.

En primer lugar, el marco normativo actual queda recogido en la Norma UNE 23007-14:2014 “Sistemas de detección y alarma de incendios. Parte 14: Planificación, diseño, instalación, puesta en uso y mantenimiento”. También en la la RT3-DET de CEPREVEN “Regla Técnica para Diseño e Instalación de Sistemas de Detección Automática y Alarma de Incendios”.

El Ministerio de Industria publica una serie de folletos informativos sobre diversos sistemas de PCI

El objetivo de estos folletos es que puedan colgarse para informar a las personas sobre los sistemas PCI más habituales

El Ministerio de Industria, Comercio y Turismo publicó, el pasado mes de febrero, un documento elaborado por la Subdirección General de Calidad y Seguridad Industrial, en colaboración con varias asociaciones del sector de la Protección Contra Incendios: AERME, CEPREVEN y TECNIFUEGO.

Algunos de los pictogramas que se muestran en el documento son contenido reproducido con la autorización de la Asociación Española de Normalización y están recogidos en las normas UNE-EN ISO 7010, UNE 23033-1 y UNE-EN 3-7.

Esta serie de carteles cuenta con instrucciones sobre cómo utilizar correctamente un extintor y una boca de incendio equipada, así como información de utilidad sobre los sistemas de detección y alarma de incendios.

Estos carteles, en formato A4, dejan también un espacio en blanco para que las empresas mantenedoras puedan apuntar sus observaciones en el caso de ser colgados, por ejemplo, en una comunidad de vecinos.

El objetivo de estos folletos, de carácter imprimible, es que puedan colgarse para informar a las personas sobre sistemas PCI muy habituales en edificios, industrias y otros lugares, pero que todavía pasan muy desapercibidos.

Puedes acceder a los carteles en este enlace.

ARTICULO: Jonathan O’Neill analiza los criterios de seguridad contra incendios de los jardines verticales

Jonathan ONeill analiza los criterios de seguridad contra incendios de los jardines verticales

Jonathan ONeill es CEO de la FPA (Fire Protection Association) del Reino Unido

A medida que aumenta la concienciación medioambiental, los jardines verticales o vivos, estéticamente agradables, se han hecho cada vez más populares entre los propietarios, residentes e inquilinos de edificios. Sin embargo, empiezan a surgir preocupaciones, sobre todo en torno a la combustibilidad y la instalación a gran escala de estos sistemas, y las aseguradoras encargan ahora estudios para evaluar el impacto potencial y elaborar orientaciones sobre su uso adecuado.

Según la Real Sociedad de Horticultura[1], entre las ventajas de los jardines verticales figuran la desviación del agua de los muros en caso de lluvias torrenciales, el aislamiento adicional del edificio, que reduce la pérdida de energía y las necesidades de calefacción en invierno y mantiene los edificios frescos en verano, los grandes beneficios estéticos, la creación de hábitats para insectos, la contribución a la mejora de la calidad del aire y la reducción de la contaminación acústica.

El sector de los jardines verticales va un poco más allá, aludiendo a la biodiversidad, la consecución de objetivos medioambientales, los beneficios para la inversión gracias al aumento de la afluencia de público y la mejora de la salud general y el bienestar de los usuarios de los edificios.

Estos sistemas, sin embargo, parecen tener pocas restricciones en las normativas de construcción actuales. Una de las empresas más consolidadas que ofrecen estos sistemas afirma que la obtención de una calificación de clase B-s2-d0, según la norma BS EN 13501-1, en una prueba a pequeña escala de un solo elemento ardiendo, confirma que un sistema de pared viva puede utilizarse de acuerdo con la normativa B4 [2] en una serie de edificios:

– Edificios residenciales con una altura de 11 m

– Edificios de reunión y recreo independientemente de la distancia al límite o la altura del edificio

– Cualquier edificio no residencial (excepto aparcamientos abiertos)

– Cualquier edificio sanitario diseñado conforme a HTM 05-02

– Edificios domésticos y no domésticos de menos de 11m en Escocia.

El informe del gobierno, “Fire Performance of Green Roof and Walls”, parece confirmar en gran medida esta afirmación.

Por lo tanto, dada la creciente concienciación sobre el impacto del cambio climático y la presión sobre las organizaciones para que «cumplan las normas», es fácil entender por qué este tipo de fachada se ha hecho tan popular entre los propietarios de inmuebles, especialmente en los proyectos apoyados por el gobierno y los gobiernos locales.[3]

Clasificación y seguros

Los jardines verticales o vivos no son nuevos, pero los sistemas que se utilizan actualmente se dividen en tres categorías:

– Plantas trepadoras que crecen directamente contra el muro o en espaldera: estos sistemas suelen regarse si no se plantan directamente en el suelo.

– Hidropónicos: normalmente construidos con malla, geotextil o un tipo de lana mineral, las plantas crecen sin tierra y dependen del riego y los nutrientes añadidos.

– Jardines verticales modulares: fabricados con plástico ignífugo o aluminio, rellenos de tierra o turba y plantas, fijados a una pared o marco.

No hace falta ser un genio para darse cuenta de que los tres sistemas tienen un comportamiento muy diferente en caso de incendio y, dada la combustibilidad potencial de los componentes del sistema, no es de extrañar que cualquier documentación que se lea sobre jardines verticales incluya invariablemente amplios apartados sobre la importancia de garantizar que estos sistemas se mantengan adecuadamente y se rieguen con regularidad. Los diseñadores de jardines verticales, los instaladores y los contratos de instalación suelen reconocerlo, y la mayoría de los contratos incluyen algún tipo de cláusula de mantenimiento. Pero, ¿qué ocurre cuando esa cláusula llega a su fin?

Aunque afortunadamente ha habido pocos incidentes con paredes vivas, el incendio del entonces recién inaugurado, hotel Mandarin Oriental de 180 habitaciones en Knightsbridge en junio de 2018 despertó el interés sobre cómo este tipo de fachada podría favorecer la propagación del fuego. Al parecer, el siniestro, cuya extinción llevó seis horas a 120 bomberos, se originó porque una soldadura prendió fuego a un revestimiento de un jardín vertical. A pesar de que los daños fueron controlados, el hotel permaneció cerrado durante nueve meses, por lo que las pérdidas económicas debieron de ser cuantiosas.

Dada la creciente popularidad de estos sistemas y el gran potencial de pérdidas demostrado por el siniestro de Knightsbridge, no es de extrañar que las aseguradoras estén cada vez más preocupadas por el comportamiento de estos sistemas en caso de incendio, sobre todo teniendo en cuenta la falta de datos de pruebas a gran escala. Es comprensible que las aseguradoras quieran saber más, dado que la mayoría de los datos de pruebas actuales, si los hay, se basan en pruebas a pequeña escala de diversos componentes de jardines verticales.

Conocer mejor el comportamiento al fuego de los jardines verticales

Hasta la fecha, apenas se han realizado pruebas a escala real de estos sistemas, por lo que, para empezar a cubrir esta laguna de datos, un proyecto de la RISCAuthority ha encargado a la FPA que revise los métodos de instalación de jardines verticales en elevaciones exteriores. Esto incluirá métodos de fijación, jardineras, tuberías, sistemas de riego y, en concreto, el estudio de los materiales utilizados en la construcción y sus propiedades típicas de reacción al fuego. En esta parte de la investigación también se estudiarán cuestiones como la creación de cavidades dentro del sistema de jardines verticales y cómo se abordan.

A continuación, el proyecto revisará los métodos de riego de los sistemas de jardines verticales, incluidas las reservas, las reservas de emergencia de aguas grises y la detección de fugas de agua y de tanques.

Seguidamente, se revisará el mantenimiento de los jardines verticales, en concreto las plantas típicas y el medio de cultivo, los cambios en la distribución y composición de las especies vegetales y la frecuencia de inspección y sustitución de las plantas. A continuación, se elaborarán orientaciones o un código de buenas prácticas para los jardines verticales y vivos, y se revisarán las condiciones contractuales habituales de los sistemas de jardines verticales tras su instalación, incluida la supervisión de su estado y la resistencia al viento.

El programa se iniciará con ensayos de incendio del sistema de soporte típico de un sistema de jardín vertical, pero sin el medio de crecimiento ni vegetación alguna. Las pruebas de incendio de los sistemas se limitarán a aquellos que no cumplan la clasificación Euroclase A1 o A2 y que, por tanto, se definan como combustibles. De la investigación que hemos llevado a cabo hasta ahora, entendemos que al menos uno de los sistemas de paredes verdes utiliza un contenedor polimérico «resistente al fuego» como soporte para el medio de cultivo. Proponemos que se utilicen estas paredes de revestimiento para las pruebas, pero que el sistema se instale en la pared principal sólo hasta una altura de 5 m por encima de la cámara de combustión (hasta la línea de los termopares de nivel 2). La razón por la que no se utilizará una pared de altura completa BS 8414[4] es la rapidez y el coste.

Se propone que se realice una segunda prueba con el medio de crecimiento instalado para entender qué efecto tiene el medio de crecimiento en el comportamiento ante el fuego del sistema de soporte subyacente. Si el presupuesto lo permite, se podrán realizar más pruebas con vegetación y se considera que las pruebas tendrían importancia científica.

Se establecerá la tasa de pérdida de humedad de un sistema para simular el fallo del suministro de agua. Los resultados proporcionarán una indicación del plazo de desecación de los jardines verticales y del posible aumento del riesgo de incendio debido a la desecación de un sistema.

También realizaremos pruebas de fuego a pequeña escala en una variedad de especies vegetales con niveles decrecientes de contenido de humedad, con el objetivo de comentar los aspectos prácticos de las pruebas. Tenemos que determinar si los sistemas verdes pueden clasificarse legítimamente conforme a la norma BS EN 13501-1 y/o ensayarse conforme a las normas BS 8414 y BR135[5], y si los resultados serán significativos. La fase final consistirá en realizar ensayos a escala real de la norma BS 8414 en jardines verticales.

El objetivo de la investigación es promover una mejor comprensión de estos sistemas para que quede claro qué ocupaciones y qué sistemas son los más adecuados para su uso, y garantizar que la instalación y el mantenimiento se realizan de acuerdo con una norma que reduzca el riesgo.

ACLARACIONES CEPREVEN

[1] Royal Horticultural Society, institución británica fundada en 1804 con el objetivo de promover la jardinería en Gran Bretaña (Nota del Traductor).

[2] The Building Regulations, Document B (Fire Safety), Requirement B4 (External Fire Spread). Reglamento Británico equivalente en su alcance al Código Técnico de la Edificación en España (Nota del Traductor).

[3] En España, los revestimientos admisibles en una fachada están regulados por el Código Técnico de la Edificación, CTE, en su DB-SI2 “Propagación Exterior”. Según dicho Documento, la clase de reacción al fuego de los sistemas constructivos de fachada que ocupen más del 10% de su superficie será, en función de la altura total de la fachada:

– D-s3,d0 en fachadas de altura hasta 10 m;

– C-s3,d0 en fachadas de altura hasta 18 m;

– B-s3,d0 en fachadas de altura superior a 18 m.

Dicha clasificación debe considerar la condición de uso final del sistema constructivo incluyendo aquellos materiales que constituyan capas contenidas en el interior de la solución de fachada y que no estén protegidas por una capa que sea EI30 como mínimo.

En aquellas fachadas de altura igual o inferior a 18 m cuyo arranque inferior sea accesible al público desde la rasante exterior o desde una cubierta, la clase de reacción al fuego, tanto de los sistemas constructivos mencionados en el punto 4 como de aquellos situados en el interior de cámaras ventiladas en su caso, debe ser al menos B-s3,d0 hasta una altura de 3,5 m como mínimo.

Como se puede observar, la reacción al fuego exigida no depende del Uso del establecimiento, sino de la altura del edificio y del % de superficie ocupada por el material en cuestión.

A priori, parece difícil que un revestimiento formado por un material combustible como es un jardín vertical pueda reunir los requisitos de reacción al fuego exigibles a una fachada por el CTE. Aunque algún jardín vertical pueda, según se indica en el artículo, obtener una clasificación B-s2-d0 según un ensayo de pequeña escala, es posible que el comportamiento real del producto instalado sobre una superficie vertical mayor sea más desfavorable. Debería realizarse un ensayo a gran escala de la solución que se desea instalar para determinar las características de su comportamiento al fuego (Nota sobre requisitos de la reglamentación española).

[4] Fire performance of external cladding systems – Test method for non-loadbearing external cladding systems applied to the masonry face of a building. Norma británica que regula los requisitos de ensayo a gran escala para determinar la reacción al fuego de un revestimiento. (Nota del Traductor)

[5] Fire performance of external thermal insulation for walls of multistorey buildings. Norma británica que establece los criterios de comportamiento para clasificar los sistemas de fachada ensayados según BS 8414 (Nota del Traductor).

La seguridad contra incendios en establecimientos industriales: planteamiento prescriptivo vs. planteamiento prestacional

La seguridad contra incendios en establecimientos industriales: planteamiento prescriptivo vs. planteamiento prestacional

Miguel Vidueira. Director Técnico CEPREVEN

En materia de protección contra incendios, la actividad industrial está regulada por el Reglamento de Seguridad contra Incendios en Establecimientos Industriales (RSCIEI), RD2267/2004.

Este Reglamento establece la dotación de los sistemas e instalaciones de PCI en el establecimiento industrial, y lo hace evaluando dos parámetros principales: la tipología de edificio, y el Nivel de Riesgo Intrínseco (NRI).

Los edificios se clasifican en cinco tipologías: tres de ellas constituyen edificios cerrados, y dos corresponden a áreas abiertas o parcialmente cubiertas. Las tipologías que se presentan tienen en cuenta la relación del edificio industrial respecto a otros establecimientos, es decir, el establecimiento puede compartir estructura con otro, ser adyacente pero con estructuras independientes, o tener una separación física de al menos 3 m. El nivel de exigencia va disminuyendo cuanto mayor es la independencia del establecimiento respecto a sus vecinos. En cuanto a las áreas de incendio, la exigencia es menor en tanto que esta configuración permite una mejor disipación de los efectos del incendio minorando en principio la posibilidad de daños a terceros.

En cuanto al NRI, se obtiene a partir del cálculo de la densidad de carga de fuego corregida por dos modificadores: el riesgo de activación (probabilidad de ignición asociada al tipo de actividad) y el coeficiente de peligrosidad (que es función de la temperatura de inflamación del producto).

En otras palabras, la evaluación del riesgo según la metodología del RSCIEI está contemplando solamente la relación del establecimiento con su entorno (probabilidad de daños a terceros) y algunos de los parámetros vinculados al incendio esperable. Sin embargo, hay muchas características que escapan a esta evaluación: por ejemplo, se tiene en cuenta la energía total liberada, pero no la potencia; se tiene en cuenta la probabilidad de ignición, pero no la velocidad de crecimiento del incendio. No hay ningún parámetro que evalúe la seguridad para las personas; esto da lugar a que una nave de la misma tipología y NRI presente condiciones totalmente diferentes de seguridad para las personas en función de su tamaño o altura de techo, pero en la práctica el RSCIEI prescribiría la misma longitud máxima de recorrido de evacuación para ambas.

Además de estas limitaciones, hay que tener en cuenta que este RSCIEI es un Reglamento horizontal: aplica a todo establecimiento caracterizado como “industrial” según la Ley 21/1992 de Industria. Evidentemente, la realidad del tejido industrial es muy variada. Sin embargo, la única discriminación que realiza el RSCIEI a la hora de establecer las medidas de PCI resultantes, es entre actividades de producción y de almacenamiento. Se trata de una clasificación muy simple teniendo en cuenta que dentro de cada uno de esos dos grupos existen a su vez múltiples tipologías de actividad con más diferencias que similitudes.

En definitiva, tenemos un Reglamento que obvia en su evaluación de riesgos muchos aspectos de gran influencia en la seguridad contra incendios, y que además se aplica de forma horizontal a establecimientos que pueden tener poco en común, aunque se encuentren bajo un mismo paraguas de “actividad industrial”. Esto hace que en algunos casos la aplicación del Reglamento de lugar a soluciones poco adecuadas para la protección del riesgo, a veces por exceso, pero a veces también por defecto; y también puede pasar que las medidas e instalaciones de PCI requeridas por el Reglamento no sean eficaces para afrontar el tipo de incendio esperable.

Sin embargo, el Reglamento da la opción, para casos particulares, de justificar el cumplimiento de las condiciones de seguridad requeridas mediante la aplicación de técnicas de seguridad equivalentes. Esto abre la puerta a la realización de un análisis de ingeniería de seguridad contra incendios sobre el establecimiento en cuestión, aplicando el método prestacional. Esto consiste en determinar cuáles son las metas de seguridad que se requieren (que serán las que persigue el propio Reglamento), concretarlas en objetivos de seguridad, y a su vez establecer una serie de criterios de aceptación para cada objetivo.

Mediante la aplicación de este método se contemplan todos los parámetros del establecimiento que presenten contribución bien al nivel de riesgo o bien a la seguridad. Es decir, el análisis debe incluir las características del incendio esperable (localización, curva de potencia, materiales involucrados, reacción de combustión, disponibilidad de combustible…), así como las condiciones de contorno que tienen influencia en el desarrollo del incendio o sus consecuencias (condiciones constructivas del edificio, sistemas de detección o extinción de incendio presentes, control de humos, entradas de aire, ocupación, comunicación de alarmas…). En función de la complejidad del escenario a resolver, puede ser necesario recurrir a la utilización de software informático de simulación de incendio y/o evacuación. En este sentido hay que tener en cuenta que el software es una herramienta de cálculo, en el que se van a introducir todos los parámetros anteriormente mencionados, y que va a permitir obtener información de la evolución a lo largo del tiempo y en distintas zonas del espacio modelado de las condiciones que se pretenden evaluar.

En definitiva, frente al método prescriptivo (es decir, implantar las medidas de protección contra incendios resultantes de la aplicación de la metodología del RSCIEI), el método prestacional permite justificar el nivel de seguridad de una solución realizada “a medida” lo cual implica evaluar y considerar todos los parámetros de influencia en el riesgo o en la seguridad frente al incendio. Esta metodología es de gran utilidad especialmente en casos de establecimientos singulares por su actividad o configuración arquitectónica, y también en casos de establecimientos existentes que por sus características no pueden adoptar las soluciones prescriptivas, por imposibilidad técnica o dudosa eficacia.

Inscríbete ya: Jornada gratuita de Técnicas para el Mantenimiento Preventivo en PCI

Organizan:

Jornada presencial:
COGITIM:
Colegio Oficial de Graduados e Ingenieros Técnicos Industriales de Madrid.
📍Calle de Jordán, 14, 28010 Madrid
 
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Programa de la Jornada
09:00 – 09:15h. Inauguración de la Jornada.
D. Jon Michelena Muguerza.
Director.
CEPREVEN.
  
D. Adrián Gómez.
Presidente.
TECNIFUEGO.

D. José Antonio Galdón Ruíz.
Decano.
COGITIM.
09:15 – 09:45h. La Termografía como herramienta preventiva.
Dña. Mariel Gallardo.
Directora Comercial.
BCB INGENIERÍA.
09:45 – 10:15h. Door Fan Test. Comprobación de la eficacia de la estanqueidad del recinto.
D. Miguel Vidueira.
Director Técnico.
CEPREVEN.
10:15 – 10:45h. La Curva de Bombas. Diagnóstico precoz de fallos por envejecimiento del grupo.
D. Juan Gómez García.
Área Técnica de Servicios. Dirección Técnica. 
PEFIPRESA.
10:45 – 11:15h. Pausa para café
11:15 – 11:45h. Innovación y eficiencia en los sistemas de detección de incendio.
D. Juan David García.
Business Develop Manager.
HONEYWELL LIFE SAFETY.
11:45 – 12:15h. Pruebas de presión y caudal. Monitorización del envejecimiento de tuberías.
D. José de Antonio.
Director Técnico.
ENGINEERED FIRE PIPING.
12:15 – 12:45h. Comprobación de luminancia de señales fotoluminiscentes.
D. Luís Garzón.
Responsable Departamento de Formación.
GRUPO IBEREXT.
12:45 – 13:15h. Digitalización del Mantenimiento.
D. Javier Santaeufemia.
Consultor.
GESTIÓN REMOTA, S.L.
13:15 – 13:30h. Coloquio.
13:30 – 14:00h. Cóctel.
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Calculador: Seguridad contra incendios

El INSST, ofrece una aplicación que permite calcular el nivel de riesgo intrínseco en establecimientos industriales aplicando el Real Decreto 2267/2004.

Tal como se indica en el Real Decreto 2267/2004 por el que se aprueba el Reglamento de seguridad contra incendios en los establecimientos industriales, los establecimientos industriales se caracterizan, además de por su configuración y ubicación con relación a su entorno, por su nivel de riesgo intrínseco (NRI).

El Nivel de Riesgo Intrínseco del conjunto del Establecimiento Industrial nos va a determinar únicamente la periodicidad de las inspecciones, descritas en el Artículo 7 de este reglamento, ya que el resto de protecciones contra incendios se determinará con el nivel de Riesgo Intrínseco del sector.

Evaluada la densidad de carga de fuego, ponderada y corregida, de un sector de incendio (Qs) un edificio industrial (Qe) o un establecimiento industrial (QE), aplicando las ecuaciones que les sea de aplicación, los niveles de riesgo intrínseco de incendio quedan establecidos tal como se indica en la siguiente tabla:

Más información

Fuente: INSST

ARTICULO TECNICO: Gestión Remota de Alarmas de Incendio

20/06/2022

Gestión remota de Alarmas de Incendio

Por Miguel Vidueira, Director Técnico de Cepreven

En alguna ocasión hemos recibido consultas acerca de la obligatoriedad de conectar una central de detección de incendio a una Central Receptora de incendios (CRI). En este artículo indicamos cuál es el tratamiento de este aspecto desde un punto de vista reglamentario.

Los sistemas de detección y alarma de incendio han ido evolucionando a lo largo del tiempo pasando de ser meramente receptores de una señal de alarma, bien automática o bien manual, y su correspondiente transmisión acústica o visual a los ocupantes de un recinto, a ser un elemento imprescindible para gestionar adecuadamente distintos sistemas de un edificio en caso de emergencia, Los sistemas de detección pueden supervisar el estado de distintas instalaciones directamente vinculadas con la protección contra incendio tanto activa como pasiva, y en un momento dado cambiarlas a un estado de alarma que puede suponer la activación de una extinción o el cierre de una compartimentación móvil. Pero además, instalaciones como ascensores, climatización, control de accesos, señalización inteligente, maquinaria, etc, pueden añadirse a esa supervisión y programarse para una actuación en concreto en caso de incendio.

Los sistemas de detección y alarma pueden ser de instalación obligatoria, si así se deriva, de la aplicación de algún Reglamento de Seguridad contra Incendios. En el ámbito industrial, el RD2267/2004 Reglamento de Seguridad contra Incendios en Establecimientos Industriales (RSCIEI), y en el ámbito no industrial el RD314/2006 Código Técnico de la Edificación (CTE), dan lugar, a partir de la evaluación del riesgo, de situaciones que requieren este tipo de instalación.

Un sistema de detección tiene por finalidad percibir el incendio con prontitud para iniciar lo antes posible las maniobras necesarias. Esto puede permitir, por ejemplo, atacar el incendio con medios manuales cuando se encuentra en un estadio inicial, de forma que se quede solamente en un conato; comunicar una alarma temprana a los ocupantes que permita una evacuación rápida; o poder avisar a Bomberos con prontitud de forma que puedan presentarse antes en el edificio incendiado. En cualquier caso, medidas encaminadas a minimizar daños a vidas y bienes. Todavía en muchas ocasiones es precisa la intervención manual para dar lugar a las acciones correspondientes tras una alarma, según lo que indique el Plan de Autoprotección. Pero también hemos observado que muchas veces estos sistemas se instalan en edificios que no presentan actividad en fines de semana o nocturnos, en los que la central de detección no cuenta con atención, y que tampoco cuentan con conexión a un lugar vigilado. En esos casos es obvio que el sistema no está cumpliendo con la finalidad para la que es instalado, y por ello constituye de hecho una violación del espíritu del Reglamento que obliga a la instalación del sistema.

En la norma UNE 23007-14:2014 que regula el diseño, instalación y mantenimiento aplicable a los sistemas de detección y alarma de incendio, obligatoria al estar citada en el RIPCI, RD513/2017, se pueden encontrar más pistas acerca de la necesidad de transmitir las señales a una zona atendida: en su punto 6.7.2, se indica que “Es necesario utilizar paneles indicadores repetidores de señales […] cuando el equipo de indicación y control no se encuentra en una zona en la que haya personal permanentemente”. Todo ello con el objetivo de gestionar la alarma correspondiente con la mayor prontitud. La norma, en su punto 6.9, abunda en la importancia de la función esperada para este sistema: “Para obtener el máximo beneficio de un sistema de detección y alarma de incendio, las alarmas deben transmitirse con el mínimo retardo posible”. Y además da indicaciones sobre cómo hacerlo: “La mejor manera de conseguirlo es mediante el uso de un enlace automático, de forma directa con los Bomberos, cuando así se exija, o alternativamente a través de central receptora y de gestión de alarmas de incendios”.

También da indicaciones acerca de las señales que se deben transmitir: “Cuando el sistema se conecta a una central receptora de alarmas, se deben transmitir como mínimo las señales generadas de avería e incendio y debe tenerse en cuenta la posibilidad de que aparezcan averías en la transmisión”.

La conexión entre la central de detección y una CRI no puede hacerse de cualquier manera. Se establecen requisitos de fiabilidad en la transmisión, regulados por la UNE-EN 54-21 “Equipos de transmisión de alarmas y avisos de fallo”.

En definitiva, todo esto viene a refrendar el principio, que es puro sentido común, de que un sistema de detección, por muy eficaz que sea, si no es atendido no sirve en muchas ocasiones para nada. Y que en el caso en que esta atención no quede garantizada en el propio riesgo protegido, la transmisión de alarma a un lugar vigilado no es una decisión de la propiedad o del proyectista, sino que debe quedar asegurada.

En este sentido, el RIPCI (RD513/2017) faculta a las empresas mantenedoras de PCI para la gestión remota de alarmas de incendio, aceptando expresamente la conexión remota a un centro de servicios de mantenimiento, aclarando que el fin de estos centros es el de mantener la seguridad y comunicar las averías, alarmas y señales del Equipo de Control e Indicación con el mínimo retardo posible, para efectuar las actuaciones necesarias, especialmente en el caso de sistemas no atendidos con presencia de personal permanentemente.